Duro de Matar y la Guerra de las Galaxias. De la necesidad de cambio y la mala adaptación a las nuevas circunstancias
Sigo con mi ejercicio de
regreso a la escritura, aprovechando la posibilidad, pero baja probabilidad, de
encontrar un lector. En esta ocasión me inspiro en dos videos que hablan de
cambio en personajes, el primero es una crítica del estado de cosas en las películas
de acción, el segundo es un análisis del cambio
en varios personajes de la cultura pop y considerando la
increíble (nula) reacción a mí ensayo anterior, éste lo realizo con mayor ego e
ímpetu, intentando unir dos cosas que me han rondado en la cabeza:
-El cambio en la
personalidad de John McClane de Duro de Matar.
-El abominable cambio en
Star Wars.
Por cuestiones de
memoria, o más bien fallas de memoria, recuerdo (pero no encuentro) más de una
lectura o video en que se desgrana y destruye el cambio ocurrido a McClane,
personaje principal de la saga Duro de
Matar (Die Hard)… vale la pena
decir que Duro de Matar (1988) es una
de las mejores películas de acción de la historia…y más que eso, una de las
mejores películas de la historia (improbable lector, acostúmbrese a mis
hipérboles), es a su modo, una
reinvención de la rueda, con un protagonista a la vez antipático y encantador,
un antihéroe que no quiere salvar a nadie pero termina haciéndolo porque… pues
porque no hay nadie más, esa parte de su personalidad y de su ethos es aclarado
hasta la 4 entrega (Live free or die hard,
2007).
Más allá de la obra
maestra que representa la primera entrega de Duro de Matar, las dos siguientes (Duro de Matar 2 y Die Hard
with a Vengeance) son entregas sólidas, entretenidas, que mantienen la
calidad y la personalidad de nuestro personaje principal: un policía promedio
que se encuentra en una situación improbable (por no decir imposible) y que
logra a fuerza de ímpetu, terquedad e ingenio salir adelante, eso sí, con un
increíble conteo de cadáveres, Duro de
Matar 4 comienza a romper con la lógica y la dinámica presentada en las
primeras tres. Para empezar se realiza y se presenta en el 2007, ya muy pasados
los grandes años de las películas y de los héroes de acción (creo que se puede
considerar que las películas de superhéroes son el reencuentro con el héroe de
acción, sólo que ya desnudados de cualquier pretensión de pertenencia a lo
ordinario) y si bien John sangra, hay menos riesgo en sus actos, aunque estos
sean más osados, la dinámica con su esposa/exesposa es sustituida por la
dinámica con los hijos (una hija presente y coprotagonista y un hijo ausente y
una relación difícil que únicamente se insinúa) a la vez que le presentan el
desafío más extenso de las 4 películas hasta ese momento presentadas.
En la primera entrega se enfrenta a pseudo terroristas en un edificio, en la segunda a militares renegados (y pseudoterroristas) en un aeropuerto y sus alrededores, en la tercera el área de juegos es la ciudad (y se enfrenta a pseudoterroristas), y en la cuarta entrega es el país el que se encuentra en riesgo debido a un ataque virtual de pseudoterroristas (firesale), la película, hasta donde puedo recordar, está inspirada en el artículo A farewell to arms de Wired e inicia la ruptura con John McClane como arquetipo, como molde que ayudó a definir el género y creo que es por dos razones, una, porque al intentar modernizarlo y adaptarlo rompieron con lo que lo hacía especial y dos, porque era necesario intentarlo, el problema es que no siempre los intentos son fructíferos, o como dice ese bonito dicho que tanto me gusta El camino al infierno está lleno de buenas intenciones.
En la primera entrega se enfrenta a pseudo terroristas en un edificio, en la segunda a militares renegados (y pseudoterroristas) en un aeropuerto y sus alrededores, en la tercera el área de juegos es la ciudad (y se enfrenta a pseudoterroristas), y en la cuarta entrega es el país el que se encuentra en riesgo debido a un ataque virtual de pseudoterroristas (firesale), la película, hasta donde puedo recordar, está inspirada en el artículo A farewell to arms de Wired e inicia la ruptura con John McClane como arquetipo, como molde que ayudó a definir el género y creo que es por dos razones, una, porque al intentar modernizarlo y adaptarlo rompieron con lo que lo hacía especial y dos, porque era necesario intentarlo, el problema es que no siempre los intentos son fructíferos, o como dice ese bonito dicho que tanto me gusta El camino al infierno está lleno de buenas intenciones.
Para la quinta entrega (A good day to die hard) McCane guarda
casi nula relación con el personaje que era antes, es más apático y prácticamente
no queda nada del carisma de las películas anteriores, en concordancia con la
cuarta entrega el famoso yippie ki-yay se convierte en una recurrencia
nostálgica más que en parte del personaje, lo que tiene sentido… todos los
cambios que hacen que el personaje se desdibuje y la película sea mala tienen
sentido desde el punto de vista de la evolución del personaje ¿cuantas veces
tienen que ser interrumpidas tus vacaciones por terroristas (o
pseudoterroristas), cuantas veces tienes que ser el que salve el día acumulando
un conteo de cadáveres que sería la envidia de señores de la guerra sedientos
de sangre, cuanto Síndrome de Estrés Postraumático debes soportar antes de que
el mundo deje de tener importancia, antes de que la vida de los demás te parezca
una molestia a eliminar cuando tienes que lograr algo? La pregunta retórica me
lleva a una más seria: ¿Por qué si la evolución tiene sentido fue poco
apreciada y gustada? Y se me ocurren dos respuestas relacionadas. La primera es
que queremos continuidad, queremos ver lo que nos gusta sin que se desafíe; los
que fuimos al cine a ver Duro de Matar
4 y 5 queríamos ver a John McClane, al John McClane de las primeras
tres películas impoluto e inmaculado, como si en la ficción no pesaran las
tragedias y como si el tiempo no hubiera pasado para nosotros (y en términos
socioculturales), pero lo cierto es que el tiempo pasa, 4 y 5 son películas de
nuevas décadas, que hacen malabares para tener a gusto a los fans clásicos con
generaciones nuevas que no tienen una relación afectiva con esas obras y ese
juego de malabarismo es muy difícil (casi imposible diría, pero Los Increíbles 2 es una chulada). La
segunda respuesta es que ese cambio es fallido, es más el resultado de un
intento puramente monetario que el de un ejercicio conjunto de ingenio, arte y
deseo de ganar dinero (que no hay porque fingir, siempre está presente), el
cambio de nuestro héroe no se anuncia, no se justifica, simplemente se
presenta, pero bajo la máscara de lo viejo, del héroe que queremos y extrañamos
y para los que queríamos ver la película por anhelos se vuelve una experiencia
anticlimática…pero lo mismo ocurre para quienes fueron por curiosidad. Un
trabajo pobre se convierte en molestia, la molestia en decepción y la decepción
lleva al lado obscuro. Lo que uso como una pobre tangente para comenzar a
hablar de La Guerra de las Galaxias.
Comienzo el tema de la Guerra de las Galaxias diciendo que no
es la historia más grande jamás contada (como algunos fans le dicen); creo que
no generaría un escándalo (en parte porque nadie me lee) si dijera que en
términos de narrativa tiene fallas, hay huecos en la historia, y creo que ya
está más que comprobado que nunca fue una trilogía planeada desde el inicio
(entendiéndolo como que la historia estuvo esquematizada desde antes). Sin
embargo, eso no quiere decir que no sea una gran creación de la cultura pop. Star Wars es un juego de niños llevado a
la pantalla grande, hay monjes guerreros, nazis, monstruos, vaqueros y rebeldes
entrelazados en los cuentos folclóricos y la mitología, principalmente en la
teoría del monomito de Campbell, con una lógica endeble pero lo suficientemente
fuerte para soportar tres películas y un sinnúmero de fantasías que retoman
esos elementos, cubren o eliminan los huecos en la narrativa y en la lógica
interna y expanden la mitología. Estas tres películas son también un acto de
rebeldía, son una mezcla de acción, aventura, fantasía y ciencia ficción, son
cine para niños, jóvenes y adultos en un momento en que eso no era lo más
común. Vale la pena recordar que surgen entre 1977 y 1983, George Lucas es
parte de una camada de directores Estadounidenses que reinventan el cine,
desafían las formas y las convenciones y además resultan ganadores. Lucas,
junto con su amigote Spielberg crean el blockbuster, reinventan la acción y la
fantasía. Por todo eso la carga emotiva relacionada con estas películas es tan
grande, estamos hablando de más de 40 años de relevancia histórica y de
inversiones emocionales y simbólicas, desde el momento en que las películas
vieron la luz; es imposible enfrentarse a estas películas sin, cuando menos,
considerar ese prisma de fuertes compromisos emocionales que se han vertido
sobre ellas, no sólo por su relevancia histórica y popular, sino porque cuando
menos durante 20 años el canon alrededor de esa mitología fue reducido y
fuerte, casi dictatorial (las tres películas originales más una que otra adenda,
todo bajo el control de Lucasfilms), así que los espacios vacíos en la historia
los llenaba el receptor, el fan (o no fan), uno podía sumergirse en el universo
extendido, que pese a la inmensidad de creaciones (de muy variada calidad) no
dejaba de ser fanfiction o hacerlo
por cuenta propia, creando sus propias fantasías, expandiendo la mitología y
los personajes a voluntad… es por eso que, aun con las mejores intenciones el
resultado y la reacción serán contenciosos. Es por eso que entre 1999 y 2005,
cuando Lucas regresa a su obra maestra con tres precuelas (The Phantom Menace, Attack of
the Clones y Revenge of the Sith),
pese a que las películas son un éxito, la relación con los fans y algunos casuales
es claramente difícil, situación que aumenta con el tiempo (aunque la
generación que creció con las precuelas tiene una relación mucho más afectiva
que la que tenemos los que crecimos con la saga original) La historia que
George Lucas, el creador de la saga (aunque bastante ayuda tuvo de otros genios
de la época, incluyendo a su esposa) nos cuenta no está a la altura de nuestras
fantasías, no puede estarlo.
Hay algo poderoso y
maravilloso en la brevedad y aunque hablar de brevedad en una trilogía puede
ser difícil de absorber, si se compara con otros “universos”, por ejemplo el de
los superhéroes, o la misma saga 40 años después, creo que el argumento de
brevedad tiene valor. La brevedad de Star
Wars hizo que nosotros convirtiéramos a Anakin Skywalker en el mejor y más
poderoso jedi que jamás haya existido y por extensión a Darth Vader en el más
poderoso sith, por ejemplo, en mi mente la transformación de Anakin en Vader
fue lenta y dolorosa, tras muchas batallas siempre con todo en contra, de las
que sólo sale bien librado debido a su increíble poder y arrojo (recuerden que
la saga me gusta desde niño), así, va perdiendo miembros, su cuerpo físico se
va desgastando y va encontrando el ejercicio del jedi y la república como algo
inútil, aunque tal vez bien intencionado, es el deseo de orden (y de poder) lo
que lo arroja al lado obscuro y lo convierte en un monstruo. Por eso, cuando
Lucas me entrega a un Anakin que es más bien un niño llorón no me puedo
relacionar, cuando pelea (de manera estúpida y casi en igualdad de
circunstancias reduciendo el increíble poder que yo le había dado) con Obi Wan
sólo puede ser decepcionante, cuando cae en la lava y esa es la razón en que
termina por convertirse en Darth Vader… bueno, que puedo decir, la mentada no
se hizo esperar.
El intento de Lucas de
darle continuidad a su historia es infructífero (tanto que él mismo termina
alienado de su creación) no sólo porque nosotros tenemos demasiado invertido en
la historia, también lo es porque el ya no es el director joven que lo está
arriesgando todo. El Lucas que nos presenta la segunda saga es un adulto que ha
logrado todo lo que se puede lograr (y tal vez más), es el director y productor
(porque en realidad él sólo dirige la primera de las tres películas de la saga
original) que nos ha dado la Guerra de
las Galaxias e Indiana Jones, es
el dueño de Lucasfilms, además de
impulsor de un sinnúmero de creaciones y mejoras tecnológicas que han
modificado como se hace y experimenta el cine (y creo que también los juegos de
video). La segunda saga, las precuelas, no son un acto de rebeldía, son un
desplante de poder, son el acto de un adulto que no le debe nada a nadie y que
no debe probar nada, excepto su increíble capacidad para generar gráficos
digitales, pues, si alguien ve estás películas y considera que el CGI es
inferior y hasta ofensivo, sólo debe preguntar a cualquiera que las vio en el
cine que tan impresionado salió (la respuesta es muy impresionado). Lucas
regresa a Star Wars como un adulto que
quiere continuar un juego de niños del que ya no recuerda las reglas, por eso
el mayor enfoque en la política, por eso los midichlorians. Pero ni logra un
buen equilibrio, ni logra mover la serie a una dinámica y lógica más adulta,
por eso Jar Jar Binks, por eso la ineficiencia del disparo, por eso lo
caricaturesco del diseño y la pobre trama de suspenso y tensión política… por
eso al final le vende los derechos a Disney… El hombre que crea el imperio no
es el mismo que aquel que lo vende por 4,000 millones de dólares (4 billones)
en el 2012. El Lucas que cede su castillo y sus creaciones es un hombre mayor,
alejado de la cultura pop, del pulso de las masas geeks y de las aún más
grandes masas de consumidores casuales, amargado por la recepción de su segunda
trilogía y de su regreso a Indiana Jones (El reino de la calavera de cristal, 2008)
el cual fue aún peor.
Disney, como parte de su
estrategia para conquistar al mundo se hizo con LucasFilms, dicen las malas lenguas que después de un largo proceso
de seducción y acondicionamiento de George (está bien, nadie lo dice). Una vez
que tienen los derechos se encargan de hacer al viejito a un lado, poner orden
en la casa y dedicarse a recuperar el dineral que invirtieron. Empiezan por
abrir el universo, publicando libros y comics que retoman las ideas anteriores
y las convierten en canon; además de eso, inician la producción de películas: El despertar de la fuerza (2015), Rogue One (2016), Los últimos jedi (2017), Solo
(2018) y el Episodio IX, la cual se
estrenará, dios mediante, el año entrante. Y aquí surgen otra serie de
problemas que apenas ahora comienzan a verse. Primero, en la necesidad de
recuperar el dinero expanden el canon, demasiado, acaban con el misterio,
acaban con los vacíos que llenan los fans y hacen que esas creaciones se hagan más
fuertes, más grandes. Nunca se habían dado tantas producciones relacionadas con
la propiedad de Las Guerras de las
Galaxias, ni tan rápido, lo que parece estar generando ya un cierto nivel
de desgaste. El segundo problema importante que le veo es que se está usando la
historia para reflejar ideas que se están debatiendo en la realidad, lo que no
tendría nada de malo, pero se está haciendo con poca elegancia e inteligencia.
El tercero y relacionado con los dos primeros, no hay una coherencia interna en
cómo se están contando estas historias. No he visto Solo así que no puedo expresar una opinión sobre esa película, las
notas son dispares y su desempeño en términos económicos ha sido pobre (en
cuanto a lo que se espera de un subproducto de Star Wars), Rogue One es
satisfactoria, bien hecha y nos entrega por primera vez al Darth Vader que
muchos, durante muchos años quisimos ver. El
Despertar de la Fuerza y Los últimos
Jedi son las entregas 7 y 8 de las supuestas (y míticas) nueve entregas que
se supone Lucas había diseñado y bosquejado, en ese sentido serían al mismo
tiempo un cierre y la promesa de un nuevo inicio, siempre y cuando no vayan a
pique las siguientes películas, lo que es posible porque el hilo conductor de
la serie no está seguro, hay conflictos y contradicciones internas que han
acentuado la polarización en cuanto a la recepción de estas obras.
Me parece que hay varias
formas de acercarse a una historia, ésta puede recrearse, reconstruirse,
de-construirse o destruirse. J. J. Abrams director, coproductor y coescritor de
El Despertar de la Fuerza recrea la
historia, su película es una versión de A
New Hope, hay un huérfano en un planeta desértico (Rey/Luke), hay un
villano encapuchado (Kylo/Vader), una sombra del mal (Snooke/Palpatin), hay una
amenaza palpable (Primera orden/Imperio), un droide encantador (BB8/R2D2) y
para amarrar la fórmula nostálgica agrega más capas; Leia, Han Solo y
Chewbacca, el halcón milenario, C3PO… y muy poca historia, su recreación
depende de la nostalgia y de una completa ausencia de crítica. La película es
disfrutable pero no entrañable, el hechizo nostálgico se mantiene la primera
vez que se ve (aunque en mi caso comenzó a desgastarse con la muerte de Solo),
pero no tiene suficiente fuerza para mantener la suspensión de la incredulidad
a largo plazo, las similitudes son demasiadas y no es un remake, es una
continuación… las preguntas no tienen respuesta: ¿Qué es la primera orden, de
donde viene, por qué la resistencia carece de fuerza, por qué la nueva
república carece de carácter, por qué la situación es prácticamente la misma? Y
esto es antes de adentrarnos en los personajes: ¿Por qué Kylo Ren es un llorón,
por qué Rey es una Mary Sue, por qué Leia
sigue siendo general, y una tan mala (para el caso), por qué no se dedicó a la
diplomacia o a la política (tal vez la galaxia estaría mejor así) por qué Solo
es un perdedor, por qué Chewbacca sigue siéndole fiel sí parece incapaz de
tomar una decisión inteligente, por qué la primera orden retoma el plan de la
estrella de la muerte (pero más grande) si la historia les comprobó que no
funciona (dos veces), por qué Finn es un stormtrooper y se dedicaba a ser
conserje, de qué modo eso tiene sentido? Ahora, Rey es un personaje
interesante, sí, demasiado perfecto (pero la mayoría de los personajes de
acción pecan de lo mismo), Finn inicia bien, aunque es ridículo que le pagaran
el entrenamiento militar para tenerlo limpiando baños (en especial cuando en Los Últimos Jedi se ve el alto nivel de
automatización), Poe es un Han Solo de segunda mano y Kylo Ren… es Kylo Ren. En
toda justicia hay un argumento interesante en su defensa,
interesante pero no suficiente, no supero la actitud de fanático obsesionado y
resentido, la de adolescente (que de hecho ya no es un púber) mal educado,
sobreprotegido y berrinchudo.
A esto se agrega el
conflicto y el debate acerca de los temas sociales, la agenda, para muchos
feminista, muy feminista, el cambio de posición de los hombres a roles
secundarios, en particular los blancos, etcetera (ejemplos del debate se pueden encontrar aquí,
aquí
y aquí)
y que potenciaron las oposiciones y entre otras cosas llevaron a que se negaran
las críticas como algo válido ya que eran producto del machismo, o peor aún la
misoginia, y por el otro a que se considerara que era el agregado de los temas
sociales lo que había destruido la película, y peor aún, la saga (el ejemplo
más claro de esto fue el acoso que sufrió la actriz Kelly
Marie Tran) cuando el problema se debía a la deficiencia
narrativa, lo que se ve con más claridad en Los
Últimos Jedi la (no) secuela.
La película número 8 de
la saga, escrita y dirigida por Rian Johnson (creador de Looper, que para mí es
una pésima película), comienza con un
gag muy malo entre Poe y el General Hux, que (voluntariamente) nos permite ver
a Poe como un héroe macho, impulsivo e irreflexivo que por ganar arriesga todo
y se conforma con victorias pírricas. Podemos decir que eso está bien, pero
como el director no confía ni en su habilidad ni en la inteligencia del público
hacen que se confronte con Leia que le hace ver que es un héroe macho,
impulsivo e irreflexivo, y como es muy posible que el mensaje no haya quedado
claro la Vice Admirante Holdo se lo vuelve a decir, deletreándolo, haciendo
esquemas y dibujitos… y todo esto no sirve de nada porque Poe no recibe
castigo, no realmente (de nuevo esa dicotomía entre una historia seria y una
historia de matices infantiles) incluso las dos fuertes figuras de autoridad que
en esta película son mujeres se atreven a decir que les cae bien después de que
se amotina. Esa primera escena también nos permite ver a la Primera Orden como
una pandilla de incompetentes y supongo que esto es involuntario pues ¿Qué
sentido tiene mostrarlos de esa manera cuando claramente están ganando? Sí tu
enemigo, que se reconstituyo en tiempo record, tiene a la Nueva República en
jaque y a la resistencia en fuga, es un incompetente, eso sólo puede hablar
peor de ti, pero eso se le escapa al director, pues Johnson tiene otros
intereses, él lo que quiere es mostrar cuan inteligente es, y la mejor única
forma de lograrlo es deconstruyendo destruyendo la historia. Si Johnson
es consciente del daño que le hizo a la saga y al negocio, si lo hizo adrede o
le salió de chiripa es algo que probablemente nunca sabremos. Lo que cuando
menos creo que yo sí sé es que Rian no es lo suficientemente inteligente para
hacer lo que intenta.
Desde el primer momento
de Los últimos jedi, hay una ruptura
con su predecesora. Pasamos de una victoria, que sino fulminante cuando menos
sí debería ser determinante (si no para qué hacer una película al respecto) a
la fuga más lenta en la historia del cine… sin explicación, sin explicación nos
enteramos que la Resistencia se ha reducido a un puñado de naves (que Poe
desperdicia) y que la Nueva República le da like a todo lo que hace la Orden.
Sin explicación Leia usa la fuerza y sí, su capacidad (force sensitive) es indicada desde la saga original, pero en ningún
momento se ha hecho explícita… y es necesario aclarar que la ofensa no viene de
que la exprincesa y pésima general la pueda usar, la ofensa viene de que está
pesimamente presentada y aún peor utilizada, aunque esto es recurrente en toda
la película, la fuerza es usada de maneras absurdas e inconsecuentes una y otra
vez, siendo el peor ejemplo la mágica reaparición de Luke (de la que espero
hablar más adelante). Finn es desperdiciado completamente, su historia no se
corrige, lo que era relativamente fácil, con que resultara que lo habían
mandado a lavar baños por desacato, o algo parecido. A este personaje, que
probablemente es el que tiene mayor potencial lo relegan a un rol secundario y
cuasicómico, lo condenan a una subtrama que no llega a ningún lado y que abona
al plan de Johnson de destruir la historia pues Finn y Rose Tico tienen que ir
en busca de alguien a un planeta casino y descubren que ahí se mueve la crema y
nata del tráfico de armas y oh dios mío! resulta que la resistencia le compra
armas a las mismas personas que le compran armas los de la Primera Orden… ¿cuál
es el mensaje y cuál es la intención? ¿Intenta decirnos que la moral es
relativa, qué a veces hay que hacer cosas malas para lograr un bien mayor? Es
difícil encontrar una respuesta que mantenga intacta la necesaria empatía por
la resistencia y la forma en que construye la historia y ciertos detalles en
los que es enfático no permiten asumir que está a favor del relativismo moral,
no parece aplicar la lógica de que el fin justifica los medios. Johnson, a
través de los personajes que comanda juzga por igual a la Primera Orden que a
la resistencia (la resistencia va en minúsculas como castigo por su
incompetencia). Rose Tico es innecesaria y no
tendría que ser así, pero Johnson tiene tan poca idea de qué
hacer con ella que la utiliza únicamente para vomitar cursilerías por palabra y
obra, principalmemente cuando Tico le niega a Finn su momento de reivindicación
evitando que choque contra el ariete láser (y salve lo que queda de la
resistencia), para declararle su amor y declamar que ganarán salvando lo que aman y no destruyendo lo que
odian… huelga decir que en ningún momento Johnson se toma la molestia de
construir la historia de amor, simplemente la declara… Si lo que queda de los
rebeldes se salvan es porque Luke decide malgastar su tiempo en cámara con una
ilusión. Luke que es apenas insinuado en la película anterior y debería ser la
gran revelación de la secuela, nos es presentado como un hombre cansado, harto
de lo que es y de lo que representa (bien podría ser una proyección de Lucas)
dispuesto a morir en soledad para acabar con los jedi (de los cuales es el
último), lo que en sí no está mal, si bien es una posición problemática y que
puede ser difícil de tragar para muchos fans (que convirtieron a Luke en un
superguerrero o en un santo) podría desarrollarse correctamente… pero para
variar eso no ocurre, la actitud con que Skywalker es presentado no tiene nada
que ver con la prueba que se nos da en la película anterior; ¿si no quiere que
lo encuentren para que deja un mapa, si quiere erradicar a los jedi y acabar
con su legado por qué no ha destruido el templo y los libros? El punto es que
Rey llega al planeta jedi para encontrarse con Luke, éste a regañadientes le da
los rudimentos y cuando se queda solo se prepara para morir, lo cual ocurre
después de que el ataque de Finn fracasa y él se astroproyecta y pelea con las
fuerzas de la orden…para comprar tiempo para que puedan escapar. Y vuelven las
preguntas ¿por qué espero hasta ese momento para proyectarse, porque no se
proyectó al interior del AT-AT y lo deshabilitó, por qué no mejor se proyectó a
las naves y las destruyó, por qué no peleó con Snoke? Y en este punto los
gestos huecos se van acumulando desde el inicio de la película: las primeras
escenas en las que se sacrifica la mayor parte de la flota, el uso de la fuerza
de Leia, el sacrificio de Finn y la proyección de poder y muerte de Luke. Todos
gestos vacíos.
Y llegamos a Rey/Kylo,
que resulta que son gemelos de la fuerza ¿por qué? Porque Johnson quiere,
porque no se le da la gana darle continuidad al secreto de los padres de Rey,
porque darle seguimiento a la historia es tonto, porque el mito es tonto,
porque él está destruyendo y construyendo un nuevo Star Wars, un mejor Star Wars.
El problema es que no es verdad. Adam Driver (Kylo Ren) es un buen actor pero
no le creo el papel, hay algo en su voz, algo en el gesto eterno de puchero que
no me funciona, Daisy Ridley (Rey) es increíblemente carismática, eso lo
demuestra en El despertar de la fuerza,
no desmerece frente a Harrison Ford o Carrie Fisher o Mark Hamill, pero la
relación con Kylo no la puede vender (Driver tampoco). Johnson acelera la
relación de un subtexto de amor/odio, atracción/repelencia, seducción/rechazo,
pero no la desarrolla, no la narra, como con Finn/Rose simplemente la decreta.
Las escenas en las que Kylo y Rey se comunican por el puente de la fuerza
parece que están en dos películas distintas, los insultos de Rey son como de
una película de niños para niños y los argumentos de Ren son de un
pseudonihilismo que hasta a mí me dieron risa. Rian huye del elegido, que es la
dirección en la que iba Abrams, y la respuesta que se saca de la manga abre
otra serie de preguntas (¿por qué Luke no tiene un gemelo, por qué Snoke no
tiene un gemelo, por qué la conexión con la fuerza de Rey se hace fuerte hasta
ese punto cuando Kylo ha estado usándola libremente desde hace años?) y
podríamos hablar de la aparente búsqueda del punto intermedio de Kylo, que
parece ser el destino de Rey (y un poco lo que anhelaba Luke) podríamos pensar
que la meta es el jedi gris, pero si esa es la meta se presenta mal, se
argumenta peor, no es posible que un personaje relativamente limpio (Rey) pueda
llegar al mismo punto intermedio que uno que está manchado de sangre (Kylo), no
es posible que el personaje que tiene un aparente control de sí misma (Rey)
pueda encontrarse en el punto medio con el personaje que no sólo es víctima
constante de sus emociones y de exabruptos sino que es incapaz de controlarlos
(Kylo), pero eso a Johnson no le importa, él está destruyendo el mito y eso es
lo único relevante.
Y llegamos a Holdo,
interpretada por Laura Dern. Dern es una buena actriz, no es una superestrella
pero tiene suficiente reconocimiento y posee una personalidad fuerte que le
podría haber permitido remplazar a Leia/Fisher (Fisher murió poco antes del
estreno de la película) y Holdo pudo ser un personaje interesante, si le
limpiaban un poco lo excesos de fantasía feminista. La última autoridad de una
resistencia que se encuentra en retirada y casi extinta; se pudo presentar como
un gran estratega capaz de convertir un puñado de guerrilleros en una fuerza
eficiente y sin compromisos políticos, lo que nos daría una victoria
subrepticia en la tercera película… pero no, Rian decide malgastar el único
acto heroico con contenido en un personaje que no hemos tenido tiempo de apreciar,
y es una tragedia en múltiples sentidos pues el momento estéticamente más interesante
de la película (el ariete a velocidad luz, o díganle como quieran) con el que Holdo se sacrifica
(innecesariamente) pudo haber sido usado para despedir a Fisher, el momento habría
sido no sólo más impresionante sino más significativo, en especial porque nos
hubiera dado el único verdadero final heroico de uno de los personajes
originales en esta nueva saga, sino que nos hubiera permitido tener una
transmisión del don de mando de Leia a Holdo y generar un vínculo afectivo con
el personaje explotable en la tercera y última entrega.
Y así nos encontramos con
que probablemente la Propiedad Intelectual de la cultura pop más importante se
encuentra en crisis; no por los berrinches de grupos de fans que no querían el
subtexto social en sus películas de Star
Wars, estos existen, pero una propiedad mejor trabajada, en tiempos
turbulentos como estos, hubiese jalado muchos más fans de los que perdía, está
en crisis por la ausencia de visión y compromiso con la historia. Kathleen Kennedy,
directora del submundo Star Wars,
productora de todas las películas, criada profesionalmente por Lucas y
Spielberg, ha sido incapaz de poner orden y ordenar una dirección, de ver a
futuro y de ser autocrítica, por eso Abrams, que es un fan de la saga pudo
hacer un remake sin demasiado bagaje narrativo y por eso Johnson pudo tirar a
la basura las pautas de su predecesor y entregar una película hueca y
pretenciosa, por eso Solo fracasó en
taquilla a nivel mundial. El subtexto no es el problema, es la forma en que se
presenta, es la falta de profesionalismo y oficio lo que llevó a Disney/Lucasfilm
a este punto.
Es cierto, con una
propiedad con tantos sentimientos invertidos a lo largo del tiempo es difícil
cumplir las expectativas, pero no imposible… el problema principal (y con esto
termino) es que a Disney le urgía recuperar la inversión y cometieron dos
errores; se dedicaron a cubrir los huecos de la historia madre (entiéndase las
míticas 9 películas de Lucas, la historia de los Skywalker) diluyendo el mito y
la capacidad de innovación, pues un exceso de historia limita lo que se puede
escribir u obliga a contradicciones claras y molestas o a francas rupturas con
la narrativa, pasando por alto que el universo de la Guerra de las Galaxias se puede mover atrás o adelante decenas, centenas
o incluso miles de años; segundo, al no entender el atractivo básico de la saga
(la fantasía) dieron por hecho la lealtad de los fans viejos pensando que no
importa que se produjera ellos la consumirían e intentaron cortejar una nueva
generación de fans, de los cuales no todos estaban interesados en el discurso
social y que no iban a aceptar un producto mediocre sólo por esa razón…y que
además no tenían una relación emotiva con la serie como para tener paciencia.
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