Duro de Matar y la Guerra de las Galaxias. De la necesidad de cambio y la mala adaptación a las nuevas circunstancias


Sigo con mi ejercicio de regreso a la escritura, aprovechando la posibilidad, pero baja probabilidad, de encontrar un lector. En esta ocasión me inspiro en dos videos que hablan de cambio en personajes, el primero es una crítica del estado de cosas en las películas de acción, el segundo es un análisis del cambio en varios personajes de la cultura pop y considerando la increíble (nula) reacción a mí ensayo anterior, éste lo realizo con mayor ego e ímpetu, intentando unir dos cosas que me han rondado en la cabeza:
-El cambio en la personalidad de John McClane de Duro de Matar.
-El abominable cambio en Star Wars.
Por cuestiones de memoria, o más bien fallas de memoria, recuerdo (pero no encuentro) más de una lectura o video en que se desgrana y destruye el cambio ocurrido a McClane, personaje principal de la saga Duro de Matar (Die Hard)… vale la pena decir que Duro de Matar (1988) es una de las mejores películas de acción de la historia…y más que eso, una de las mejores películas de la historia (improbable lector, acostúmbrese a mis hipérboles), es  a su modo, una reinvención de la rueda, con un protagonista a la vez antipático y encantador, un antihéroe que no quiere salvar a nadie pero termina haciéndolo porque… pues porque no hay nadie más, esa parte de su personalidad y de su ethos es aclarado hasta la 4 entrega (Live free or die hard, 2007).
Más allá de la obra maestra que representa la primera entrega de Duro de Matar, las dos siguientes (Duro de Matar 2 y Die Hard with a Vengeance) son entregas sólidas, entretenidas, que mantienen la calidad y la personalidad de nuestro personaje principal: un policía promedio que se encuentra en una situación improbable (por no decir imposible) y que logra a fuerza de ímpetu, terquedad e ingenio salir adelante, eso sí, con un increíble conteo de cadáveres, Duro de Matar 4 comienza a romper con la lógica y la dinámica presentada en las primeras tres. Para empezar se realiza y se presenta en el 2007, ya muy pasados los grandes años de las películas y de los héroes de acción (creo que se puede considerar que las películas de superhéroes son el reencuentro con el héroe de acción, sólo que ya desnudados de cualquier pretensión de pertenencia a lo ordinario) y si bien John sangra, hay menos riesgo en sus actos, aunque estos sean más osados, la dinámica con su esposa/exesposa es sustituida por la dinámica con los hijos (una hija presente y coprotagonista y un hijo ausente y una relación difícil que únicamente se insinúa) a la vez que le presentan el desafío más extenso de las 4 películas hasta ese momento presentadas.
En la primera entrega se enfrenta a pseudo terroristas en un edificio, en la segunda a militares renegados (y pseudoterroristas) en un aeropuerto y sus alrededores, en la tercera el área de juegos es la ciudad (y se enfrenta a pseudoterroristas), y en la cuarta entrega es el país el que se encuentra en riesgo debido a un ataque virtual de pseudoterroristas (firesale), la película, hasta donde puedo recordar, está inspirada en el artículo
A farewell to arms de Wired e inicia la ruptura con John McClane como arquetipo, como molde que ayudó a definir el género y creo que es por dos razones, una, porque al intentar modernizarlo y adaptarlo rompieron con lo que lo hacía especial y dos, porque era necesario intentarlo, el problema es que no siempre los intentos son fructíferos, o como dice ese bonito dicho que tanto me gusta El camino al infierno está lleno de buenas intenciones.
Para la quinta entrega (A good day to die hard) McCane guarda casi nula relación con el personaje que era antes, es más apático y prácticamente no queda nada del carisma de las películas anteriores, en concordancia con la cuarta entrega el famoso yippie ki-yay se convierte en una recurrencia nostálgica más que en parte del personaje, lo que tiene sentido… todos los cambios que hacen que el personaje se desdibuje y la película sea mala tienen sentido desde el punto de vista de la evolución del personaje ¿cuantas veces tienen que ser interrumpidas tus vacaciones por terroristas (o pseudoterroristas), cuantas veces tienes que ser el que salve el día acumulando un conteo de cadáveres que sería la envidia de señores de la guerra sedientos de sangre, cuanto Síndrome de Estrés Postraumático debes soportar antes de que el mundo deje de tener importancia, antes de que la vida de los demás te parezca una molestia a eliminar cuando tienes que lograr algo? La pregunta retórica me lleva a una más seria: ¿Por qué si la evolución tiene sentido fue poco apreciada y gustada? Y se me ocurren dos respuestas relacionadas. La primera es que queremos continuidad, queremos ver lo que nos gusta sin que se desafíe; los que fuimos al cine a ver Duro de Matar 4 y 5 queríamos ver a John McClane, al John McClane de las primeras tres películas impoluto e inmaculado, como si en la ficción no pesaran las tragedias y como si el tiempo no hubiera pasado para nosotros (y en términos socioculturales), pero lo cierto es que el tiempo pasa, 4 y 5 son películas de nuevas décadas, que hacen malabares para tener a gusto a los fans clásicos con generaciones nuevas que no tienen una relación afectiva con esas obras y ese juego de malabarismo es muy difícil (casi imposible diría, pero Los Increíbles 2 es una chulada). La segunda respuesta es que ese cambio es fallido, es más el resultado de un intento puramente monetario que el de un ejercicio conjunto de ingenio, arte y deseo de ganar dinero (que no hay porque fingir, siempre está presente), el cambio de nuestro héroe no se anuncia, no se justifica, simplemente se presenta, pero bajo la máscara de lo viejo, del héroe que queremos y extrañamos y para los que queríamos ver la película por anhelos se vuelve una experiencia anticlimática…pero lo mismo ocurre para quienes fueron por curiosidad. Un trabajo pobre se convierte en molestia, la molestia en decepción y la decepción lleva al lado obscuro. Lo que uso como una pobre tangente para comenzar a hablar de La Guerra de las Galaxias.

Comienzo el tema de la Guerra de las Galaxias diciendo que no es la historia más grande jamás contada (como algunos fans le dicen); creo que no generaría un escándalo (en parte porque nadie me lee) si dijera que en términos de narrativa tiene fallas, hay huecos en la historia, y creo que ya está más que comprobado que nunca fue una trilogía planeada desde el inicio (entendiéndolo como que la historia estuvo esquematizada desde antes). Sin embargo, eso no quiere decir que no sea una gran creación de la cultura pop. Star Wars es un juego de niños llevado a la pantalla grande, hay monjes guerreros, nazis, monstruos, vaqueros y rebeldes entrelazados en los cuentos folclóricos y la mitología, principalmente en la teoría del monomito de Campbell, con una lógica endeble pero lo suficientemente fuerte para soportar tres películas y un sinnúmero de fantasías que retoman esos elementos, cubren o eliminan los huecos en la narrativa y en la lógica interna y expanden la mitología. Estas tres películas son también un acto de rebeldía, son una mezcla de acción, aventura, fantasía y ciencia ficción, son cine para niños, jóvenes y adultos en un momento en que eso no era lo más común. Vale la pena recordar que surgen entre 1977 y 1983, George Lucas es parte de una camada de directores Estadounidenses que reinventan el cine, desafían las formas y las convenciones y además resultan ganadores. Lucas, junto con su amigote Spielberg crean el blockbuster, reinventan la acción y la fantasía. Por todo eso la carga emotiva relacionada con estas películas es tan grande, estamos hablando de más de 40 años de relevancia histórica y de inversiones emocionales y simbólicas, desde el momento en que las películas vieron la luz; es imposible enfrentarse a estas películas sin, cuando menos, considerar ese prisma de fuertes compromisos emocionales que se han vertido sobre ellas, no sólo por su relevancia histórica y popular, sino porque cuando menos durante 20 años el canon alrededor de esa mitología fue reducido y fuerte, casi dictatorial (las tres películas originales más una que otra adenda, todo bajo el control de Lucasfilms), así que los espacios vacíos en la historia los llenaba el receptor, el fan (o no fan), uno podía sumergirse en el universo extendido, que pese a la inmensidad de creaciones (de muy variada calidad) no dejaba de ser fanfiction o hacerlo por cuenta propia, creando sus propias fantasías, expandiendo la mitología y los personajes a voluntad… es por eso que, aun con las mejores intenciones el resultado y la reacción serán contenciosos. Es por eso que entre 1999 y 2005, cuando Lucas regresa a su obra maestra con tres precuelas (The Phantom Menace, Attack of the Clones y Revenge of the Sith), pese a que las películas son un éxito, la relación con los fans y algunos casuales es claramente difícil, situación que aumenta con el tiempo (aunque la generación que creció con las precuelas tiene una relación mucho más afectiva que la que tenemos los que crecimos con la saga original) La historia que George Lucas, el creador de la saga (aunque bastante ayuda tuvo de otros genios de la época, incluyendo a su esposa) nos cuenta no está a la altura de nuestras fantasías, no puede estarlo.
Hay algo poderoso y maravilloso en la brevedad y aunque hablar de brevedad en una trilogía puede ser difícil de absorber, si se compara con otros “universos”, por ejemplo el de los superhéroes, o la misma saga 40 años después, creo que el argumento de brevedad tiene valor. La brevedad de Star Wars hizo que nosotros convirtiéramos a Anakin Skywalker en el mejor y más poderoso jedi que jamás haya existido y por extensión a Darth Vader en el más poderoso sith, por ejemplo, en mi mente la transformación de Anakin en Vader fue lenta y dolorosa, tras muchas batallas siempre con todo en contra, de las que sólo sale bien librado debido a su increíble poder y arrojo (recuerden que la saga me gusta desde niño), así, va perdiendo miembros, su cuerpo físico se va desgastando y va encontrando el ejercicio del jedi y la república como algo inútil, aunque tal vez bien intencionado, es el deseo de orden (y de poder) lo que lo arroja al lado obscuro y lo convierte en un monstruo. Por eso, cuando Lucas me entrega a un Anakin que es más bien un niño llorón no me puedo relacionar, cuando pelea (de manera estúpida y casi en igualdad de circunstancias reduciendo el increíble poder que yo le había dado) con Obi Wan sólo puede ser decepcionante, cuando cae en la lava y esa es la razón en que termina por convertirse en Darth Vader… bueno, que puedo decir, la mentada no se hizo esperar.
El intento de Lucas de darle continuidad a su historia es infructífero (tanto que él mismo termina alienado de su creación) no sólo porque nosotros tenemos demasiado invertido en la historia, también lo es porque el ya no es el director joven que lo está arriesgando todo. El Lucas que nos presenta la segunda saga es un adulto que ha logrado todo lo que se puede lograr (y tal vez más), es el director y productor (porque en realidad él sólo dirige la primera de las tres películas de la saga original) que nos ha dado la Guerra de las Galaxias e Indiana Jones, es el dueño de Lucasfilms, además de impulsor de un sinnúmero de creaciones y mejoras tecnológicas que han modificado como se hace y experimenta el cine (y creo que también los juegos de video). La segunda saga, las precuelas, no son un acto de rebeldía, son un desplante de poder, son el acto de un adulto que no le debe nada a nadie y que no debe probar nada, excepto su increíble capacidad para generar gráficos digitales, pues, si alguien ve estás películas y considera que el CGI es inferior y hasta ofensivo, sólo debe preguntar a cualquiera que las vio en el cine que tan impresionado salió (la respuesta es muy impresionado). Lucas regresa a Star Wars como un adulto que quiere continuar un juego de niños del que ya no recuerda las reglas, por eso el mayor enfoque en la política, por eso los midichlorians. Pero ni logra un buen equilibrio, ni logra mover la serie a una dinámica y lógica más adulta, por eso Jar Jar Binks, por eso la ineficiencia del disparo, por eso lo caricaturesco del diseño y la pobre trama de suspenso y tensión política… por eso al final le vende los derechos a Disney… El hombre que crea el imperio no es el mismo que aquel que lo vende por 4,000 millones de dólares (4 billones) en el 2012. El Lucas que cede su castillo y sus creaciones es un hombre mayor, alejado de la cultura pop, del pulso de las masas geeks y de las aún más grandes masas de consumidores casuales, amargado por la recepción de su segunda trilogía y de su regreso a Indiana Jones (El reino de la calavera de cristal, 2008) el cual fue aún peor.
Disney, como parte de su estrategia para conquistar al mundo se hizo con LucasFilms, dicen las malas lenguas que después de un largo proceso de seducción y acondicionamiento de George (está bien, nadie lo dice). Una vez que tienen los derechos se encargan de hacer al viejito a un lado, poner orden en la casa y dedicarse a recuperar el dineral que invirtieron. Empiezan por abrir el universo, publicando libros y comics que retoman las ideas anteriores y las convierten en canon; además de eso, inician la producción de películas: El despertar de la fuerza (2015), Rogue One (2016), Los últimos jedi (2017), Solo (2018) y el Episodio IX, la cual se estrenará, dios mediante, el año entrante. Y aquí surgen otra serie de problemas que apenas ahora comienzan a verse. Primero, en la necesidad de recuperar el dinero expanden el canon, demasiado, acaban con el misterio, acaban con los vacíos que llenan los fans y hacen que esas creaciones se hagan más fuertes, más grandes. Nunca se habían dado tantas producciones relacionadas con la propiedad de Las Guerras de las Galaxias, ni tan rápido, lo que parece estar generando ya un cierto nivel de desgaste. El segundo problema importante que le veo es que se está usando la historia para reflejar ideas que se están debatiendo en la realidad, lo que no tendría nada de malo, pero se está haciendo con poca elegancia e inteligencia. El tercero y relacionado con los dos primeros, no hay una coherencia interna en cómo se están contando estas historias. No he visto Solo así que no puedo expresar una opinión sobre esa película, las notas son dispares y su desempeño en términos económicos ha sido pobre (en cuanto a lo que se espera de un subproducto de Star Wars), Rogue One es satisfactoria, bien hecha y nos entrega por primera vez al Darth Vader que muchos, durante muchos años quisimos ver. El Despertar de la Fuerza y Los últimos Jedi son las entregas 7 y 8 de las supuestas (y míticas) nueve entregas que se supone Lucas había diseñado y bosquejado, en ese sentido serían al mismo tiempo un cierre y la promesa de un nuevo inicio, siempre y cuando no vayan a pique las siguientes películas, lo que es posible porque el hilo conductor de la serie no está seguro, hay conflictos y contradicciones internas que han acentuado la polarización en cuanto a la recepción de estas obras.
Me parece que hay varias formas de acercarse a una historia, ésta puede recrearse, reconstruirse, de-construirse o destruirse. J. J. Abrams director, coproductor y coescritor de El Despertar de la Fuerza recrea la historia, su película es una versión de A New Hope, hay un huérfano en un planeta desértico (Rey/Luke), hay un villano encapuchado (Kylo/Vader), una sombra del mal (Snooke/Palpatin), hay una amenaza palpable (Primera orden/Imperio), un droide encantador (BB8/R2D2) y para amarrar la fórmula nostálgica agrega más capas; Leia, Han Solo y Chewbacca, el halcón milenario, C3PO… y muy poca historia, su recreación depende de la nostalgia y de una completa ausencia de crítica. La película es disfrutable pero no entrañable, el hechizo nostálgico se mantiene la primera vez que se ve (aunque en mi caso comenzó a desgastarse con la muerte de Solo), pero no tiene suficiente fuerza para mantener la suspensión de la incredulidad a largo plazo, las similitudes son demasiadas y no es un remake, es una continuación… las preguntas no tienen respuesta: ¿Qué es la primera orden, de donde viene, por qué la resistencia carece de fuerza, por qué la nueva república carece de carácter, por qué la situación es prácticamente la misma? Y esto es antes de adentrarnos en los personajes: ¿Por qué Kylo Ren es un llorón, por qué Rey es una Mary Sue, por qué Leia sigue siendo general, y una tan mala (para el caso), por qué no se dedicó a la diplomacia o a la política (tal vez la galaxia estaría mejor así) por qué Solo es un perdedor, por qué Chewbacca sigue siéndole fiel sí parece incapaz de tomar una decisión inteligente, por qué la primera orden retoma el plan de la estrella de la muerte (pero más grande) si la historia les comprobó que no funciona (dos veces), por qué Finn es un stormtrooper y se dedicaba a ser conserje, de qué modo eso tiene sentido? Ahora, Rey es un personaje interesante, sí, demasiado perfecto (pero la mayoría de los personajes de acción pecan de lo mismo), Finn inicia bien, aunque es ridículo que le pagaran el entrenamiento militar para tenerlo limpiando baños (en especial cuando en Los Últimos Jedi se ve el alto nivel de automatización), Poe es un Han Solo de segunda mano y Kylo Ren… es Kylo Ren. En toda justicia hay un argumento interesante en su defensa, interesante pero no suficiente, no supero la actitud de fanático obsesionado y resentido, la de adolescente (que de hecho ya no es un púber) mal educado, sobreprotegido y berrinchudo.
A esto se agrega el conflicto y el debate acerca de los temas sociales, la agenda, para muchos feminista, muy feminista, el cambio de posición de los hombres a roles secundarios, en particular los blancos, etcetera  (ejemplos del debate se pueden encontrar aquí, aquí y aquí) y que potenciaron las oposiciones y entre otras cosas llevaron a que se negaran las críticas como algo válido ya que eran producto del machismo, o peor aún la misoginia, y por el otro a que se considerara que era el agregado de los temas sociales lo que había destruido la película, y peor aún, la saga (el ejemplo más claro de esto fue el acoso que sufrió la actriz Kelly Marie Tran) cuando el problema se debía a la deficiencia narrativa, lo que se ve con más claridad en Los Últimos Jedi la (no) secuela.
La película número 8 de la saga, escrita y dirigida por Rian Johnson (creador de Looper, que para mí es una pésima película),  comienza con un gag muy malo entre Poe y el General Hux, que (voluntariamente) nos permite ver a Poe como un héroe macho, impulsivo e irreflexivo que por ganar arriesga todo y se conforma con victorias pírricas. Podemos decir que eso está bien, pero como el director no confía ni en su habilidad ni en la inteligencia del público hacen que se confronte con Leia que le hace ver que es un héroe macho, impulsivo e irreflexivo, y como es muy posible que el mensaje no haya quedado claro la Vice Admirante Holdo se lo vuelve a decir, deletreándolo, haciendo esquemas y dibujitos… y todo esto no sirve de nada porque Poe no recibe castigo, no realmente (de nuevo esa dicotomía entre una historia seria y una historia de matices infantiles) incluso las dos fuertes figuras de autoridad que en esta película son mujeres se atreven a decir que les cae bien después de que se amotina. Esa primera escena también nos permite ver a la Primera Orden como una pandilla de incompetentes y supongo que esto es involuntario pues ¿Qué sentido tiene mostrarlos de esa manera cuando claramente están ganando? Sí tu enemigo, que se reconstituyo en tiempo record, tiene a la Nueva República en jaque y a la resistencia en fuga, es un incompetente, eso sólo puede hablar peor de ti, pero eso se le escapa al director, pues Johnson tiene otros intereses, él lo que quiere es mostrar cuan inteligente es, y la mejor única forma de lograrlo es deconstruyendo destruyendo la historia. Si Johnson es consciente del daño que le hizo a la saga y al negocio, si lo hizo adrede o le salió de chiripa es algo que probablemente nunca sabremos. Lo que cuando menos creo que yo sí sé es que Rian no es lo suficientemente inteligente para hacer lo que intenta.
Desde el primer momento de Los últimos jedi, hay una ruptura con su predecesora. Pasamos de una victoria, que sino fulminante cuando menos sí debería ser determinante (si no para qué hacer una película al respecto) a la fuga más lenta en la historia del cine… sin explicación, sin explicación nos enteramos que la Resistencia se ha reducido a un puñado de naves (que Poe desperdicia) y que la Nueva República le da like a todo lo que hace la Orden. Sin explicación Leia usa la fuerza y sí, su capacidad (force sensitive) es indicada desde la saga original, pero en ningún momento se ha hecho explícita… y es necesario aclarar que la ofensa no viene de que la exprincesa y pésima general la pueda usar, la ofensa viene de que está pesimamente presentada y aún peor utilizada, aunque esto es recurrente en toda la película, la fuerza es usada de maneras absurdas e inconsecuentes una y otra vez, siendo el peor ejemplo la mágica reaparición de Luke (de la que espero hablar más adelante). Finn es desperdiciado completamente, su historia no se corrige, lo que era relativamente fácil, con que resultara que lo habían mandado a lavar baños por desacato, o algo parecido. A este personaje, que probablemente es el que tiene mayor potencial lo relegan a un rol secundario y cuasicómico, lo condenan a una subtrama que no llega a ningún lado y que abona al plan de Johnson de destruir la historia pues Finn y Rose Tico tienen que ir en busca de alguien a un planeta casino y descubren que ahí se mueve la crema y nata del tráfico de armas y oh dios mío! resulta que la resistencia le compra armas a las mismas personas que le compran armas los de la Primera Orden… ¿cuál es el mensaje y cuál es la intención? ¿Intenta decirnos que la moral es relativa, qué a veces hay que hacer cosas malas para lograr un bien mayor? Es difícil encontrar una respuesta que mantenga intacta la necesaria empatía por la resistencia y la forma en que construye la historia y ciertos detalles en los que es enfático no permiten asumir que está a favor del relativismo moral, no parece aplicar la lógica de que el fin justifica los medios. Johnson, a través de los personajes que comanda juzga por igual a la Primera Orden que a la resistencia (la resistencia va en minúsculas como castigo por su incompetencia). Rose Tico es innecesaria y no tendría que ser así, pero Johnson tiene tan poca idea de qué hacer con ella que la utiliza únicamente para vomitar cursilerías por palabra y obra, principalmemente cuando Tico le niega a Finn su momento de reivindicación evitando que choque contra el ariete láser (y salve lo que queda de la resistencia), para declararle su amor y declamar que ganarán salvando lo que aman y no destruyendo lo que odian… huelga decir que en ningún momento Johnson se toma la molestia de construir la historia de amor, simplemente la declara… Si lo que queda de los rebeldes se salvan es porque Luke decide malgastar su tiempo en cámara con una ilusión. Luke que es apenas insinuado en la película anterior y debería ser la gran revelación de la secuela, nos es presentado como un hombre cansado, harto de lo que es y de lo que representa (bien podría ser una proyección de Lucas) dispuesto a morir en soledad para acabar con los jedi (de los cuales es el último), lo que en sí no está mal, si bien es una posición problemática y que puede ser difícil de tragar para muchos fans (que convirtieron a Luke en un superguerrero o en un santo) podría desarrollarse correctamente… pero para variar eso no ocurre, la actitud con que Skywalker es presentado no tiene nada que ver con la prueba que se nos da en la película anterior; ¿si no quiere que lo encuentren para que deja un mapa, si quiere erradicar a los jedi y acabar con su legado por qué no ha destruido el templo y los libros? El punto es que Rey llega al planeta jedi para encontrarse con Luke, éste a regañadientes le da los rudimentos y cuando se queda solo se prepara para morir, lo cual ocurre después de que el ataque de Finn fracasa y él se astroproyecta y pelea con las fuerzas de la orden…para comprar tiempo para que puedan escapar. Y vuelven las preguntas ¿por qué espero hasta ese momento para proyectarse, porque no se proyectó al interior del AT-AT y lo deshabilitó, por qué no mejor se proyectó a las naves y las destruyó, por qué no peleó con Snoke? Y en este punto los gestos huecos se van acumulando desde el inicio de la película: las primeras escenas en las que se sacrifica la mayor parte de la flota, el uso de la fuerza de Leia, el sacrificio de Finn y la proyección de poder y muerte de Luke. Todos gestos vacíos.
Y llegamos a Rey/Kylo, que resulta que son gemelos de la fuerza ¿por qué? Porque Johnson quiere, porque no se le da la gana darle continuidad al secreto de los padres de Rey, porque darle seguimiento a la historia es tonto, porque el mito es tonto, porque él está destruyendo y construyendo un nuevo Star Wars, un mejor Star Wars. El problema es que no es verdad. Adam Driver (Kylo Ren) es un buen actor pero no le creo el papel, hay algo en su voz, algo en el gesto eterno de puchero que no me funciona, Daisy Ridley (Rey) es increíblemente carismática, eso lo demuestra en El despertar de la fuerza, no desmerece frente a Harrison Ford o Carrie Fisher o Mark Hamill, pero la relación con Kylo no la puede vender (Driver tampoco). Johnson acelera la relación de un subtexto de amor/odio, atracción/repelencia, seducción/rechazo, pero no la desarrolla, no la narra, como con Finn/Rose simplemente la decreta. Las escenas en las que Kylo y Rey se comunican por el puente de la fuerza parece que están en dos películas distintas, los insultos de Rey son como de una película de niños para niños y los argumentos de Ren son de un pseudonihilismo que hasta a mí me dieron risa. Rian huye del elegido, que es la dirección en la que iba Abrams, y la respuesta que se saca de la manga abre otra serie de preguntas (¿por qué Luke no tiene un gemelo, por qué Snoke no tiene un gemelo, por qué la conexión con la fuerza de Rey se hace fuerte hasta ese punto cuando Kylo ha estado usándola libremente desde hace años?) y podríamos hablar de la aparente búsqueda del punto intermedio de Kylo, que parece ser el destino de Rey (y un poco lo que anhelaba Luke) podríamos pensar que la meta es el jedi gris, pero si esa es la meta se presenta mal, se argumenta peor, no es posible que un personaje relativamente limpio (Rey) pueda llegar al mismo punto intermedio que uno que está manchado de sangre (Kylo), no es posible que el personaje que tiene un aparente control de sí misma (Rey) pueda encontrarse en el punto medio con el personaje que no sólo es víctima constante de sus emociones y de exabruptos sino que es incapaz de controlarlos (Kylo), pero eso a Johnson no le importa, él está destruyendo el mito y eso es lo único relevante.
Y llegamos a Holdo, interpretada por Laura Dern. Dern es una buena actriz, no es una superestrella pero tiene suficiente reconocimiento y posee una personalidad fuerte que le podría haber permitido remplazar a Leia/Fisher (Fisher murió poco antes del estreno de la película) y Holdo pudo ser un personaje interesante, si le limpiaban un poco lo excesos de fantasía feminista. La última autoridad de una resistencia que se encuentra en retirada y casi extinta; se pudo presentar como un gran estratega capaz de convertir un puñado de guerrilleros en una fuerza eficiente y sin compromisos políticos, lo que nos daría una victoria subrepticia en la tercera película… pero no, Rian decide malgastar el único acto heroico con contenido en un personaje que no hemos tenido tiempo de apreciar, y es una tragedia en múltiples sentidos pues el momento estéticamente más interesante de la película (el ariete a velocidad luz, o díganle como quieran)  con el que Holdo se sacrifica (innecesariamente) pudo haber sido usado para despedir a Fisher, el momento habría sido no sólo más impresionante sino más significativo, en especial porque nos hubiera dado el único verdadero final heroico de uno de los personajes originales en esta nueva saga, sino que nos hubiera permitido tener una transmisión del don de mando de Leia a Holdo y generar un vínculo afectivo con el personaje explotable en la tercera y última entrega.
Y así nos encontramos con que probablemente la Propiedad Intelectual de la cultura pop más importante se encuentra en crisis; no por los berrinches de grupos de fans que no querían el subtexto social en sus películas de Star Wars, estos existen, pero una propiedad mejor trabajada, en tiempos turbulentos como estos, hubiese jalado muchos más fans de los que perdía, está en crisis por la ausencia de visión y compromiso con la historia. Kathleen Kennedy, directora del submundo Star Wars, productora de todas las películas, criada profesionalmente por Lucas y Spielberg, ha sido incapaz de poner orden y ordenar una dirección, de ver a futuro y de ser autocrítica, por eso Abrams, que es un fan de la saga pudo hacer un remake sin demasiado bagaje narrativo y por eso Johnson pudo tirar a la basura las pautas de su predecesor y entregar una película hueca y pretenciosa, por eso Solo fracasó en taquilla a nivel mundial. El subtexto no es el problema, es la forma en que se presenta, es la falta de profesionalismo y oficio lo que llevó a Disney/Lucasfilm a este punto.
Es cierto, con una propiedad con tantos sentimientos invertidos a lo largo del tiempo es difícil cumplir las expectativas, pero no imposible… el problema principal (y con esto termino) es que a Disney le urgía recuperar la inversión y cometieron dos errores; se dedicaron a cubrir los huecos de la historia madre (entiéndase las míticas 9 películas de Lucas, la historia de los Skywalker) diluyendo el mito y la capacidad de innovación, pues un exceso de historia limita lo que se puede escribir u obliga a contradicciones claras y molestas o a francas rupturas con la narrativa, pasando por alto que el universo de la Guerra de las Galaxias se puede mover atrás o adelante decenas, centenas o incluso miles de años; segundo, al no entender el atractivo básico de la saga (la fantasía) dieron por hecho la lealtad de los fans viejos pensando que no importa que se produjera ellos la consumirían e intentaron cortejar una nueva generación de fans, de los cuales no todos estaban interesados en el discurso social y que no iban a aceptar un producto mediocre sólo por esa razón…y que además no tenían una relación emotiva con la serie como para tener paciencia.





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